
Empresarios locales y transportistas enfrentan la baja de visitantes por las condiciones del mar, pero mantienen la fe en la pronta recuperación del sector.

Las playas de Máncora, Cabo Blanco y El Ñuro, destinos turísticos emblemáticos del norte del Perú, están viviendo una crisis debido a los oleajes anómalos que afectan la zona. La situación se agravó tras el anuncio de la Marina de Guerra del Perú, que alertó que estos fenómenos se prolongarán hasta el 6 de enero, como resultado, los empresarios hoteleros han reportado una disminución considerable en la llegada de turistas, lo que ha provocado una ola de cancelaciones masivas de reservas, algunas realizadas con varios meses de anticipación.
El impacto no se ha limitado solo al turismo, pues el sector comercial ha tenido que adaptarse a las condiciones adversas, con más de 80 restaurantes y hoteles tomando medidas de emergencia para proteger sus instalaciones. Muchos de ellos han colocado sacos de arena en el frontis de sus locales para mitigar los efectos de las olas que han afectado el litoral de Máncora, Cancas, Canoas y Zorritos como del pasado 27 de diciembre.
El sector transporte no ha quedado al margen de esta crisis. Los conductores que usualmente traen a turistas de ciudades como Piura y Tumbes, se han visto afectados por la caída en la demanda de pasajeros que buscan disfrutar de las playas.
Sin embargo, a pesar de los efectos devastadores de este fenómeno, los comerciantes y empresarios no pierden la esperanza. Aunque la caída en la demanda ha sido notable, también confían en que la situación es temporal y que, una vez superado el oleaje anómalo, los turistas regresarán y la economía local se pondrá en marcha nuevamente.
Fuente: RPP
Gracias tu mensaje ha sido enviado.
Te contacteremos a la brevedad posible.
Déjanos tus datos y nosotros te contactaremos. Los campos son obligatorios.