
Ser un salesiano no es solo haber estudiado en un colegio de la congregación Salesiana, es todo un sentimiento, una hermandad que subsiste con el tiempo, crece y florece con las acciones que deja a su paso.
Este 2023 la presencia de la Congregación Salesiana en el valle del Mantaro cumple cien años, con esta celebración se confirma que su labor pastoral y educativo echó raíces, y como un fuerte árbol viene esparciendo sus semillas por todo el Perú, con hombres y mujeres de bien cuya misión es trascender en la enseñanza de valores. Esto se apreció en las últimas festividades en su homenaje que unió a toda la población y visitantes.
Su historia. Huancayo ostenta un hermoso clima y parajes acogedores, por ese motivo es que el Padre Luis Salaverry en 1921 eligió esta provincia para construir la residencia de los padres Salesianos, sin imaginar que su objetivo de contar con un espacio de descanso se convertiría en la construcción de una institución educativa para la formación de los jóvenes huancaínos.
Al inicio en 1923, el colegio se llamó “Instituto Católico Santa Rosa”, funcionó en la Calle La Breña con un centenar de alumnos del nivel primaria, su primer director fue el Padre Camilo Cevallos. Un año después el 21 de julio se mudaron a su actual ubicación en la orilla norte del río Shullcas, donde estaba la residencia de descanso de los sacerdotes Salesianos. Diez años después construirían el edificio hoy conocido y en 1938 se permitiría el ingreso de alumnos de secundaria convirtiéndose en el Colegio Salesiano “Santa Rosa”.
Su formación académica y pastoral. Desde su fundación, la educación a los niños y jóvenes fue inculcarles la devoción Mariana, además formarlos en valores cristianos y el amor al prójimo. Muestra de ese acercamiento con la población, es que desde 1926 se desarrolla la procesión con la imagen de la Virgen María, además se fundó el Oratorio Festivo y el Centro de Ex alumnos Salesianos, un camino hacía su labor pastoral que creció cada año.
La actual directora la Dr. Mónica Condorí Vargas, nos comenta “siempre decimos nosotros que la Virgen María pasea por nuestros patios y quien llega a la casa Salesiana, viene de su mano”, refiriéndose a lo que se transmite en la institución, la devoción de la bondad y humildad. Asimismo, nos indica que su labor va más allá de las aulas, “los Salesianos están por todo el Mundo, y mire qué bonito que incluso los ex alumnos, los padres de familia, nuestros estudiantes, nosotros los educadores, también hacemos la labor social, muchas veces de manera silenciosa”.
A través de los años se ha mantenido esa misión con la sociedad y se ha mantenido la unión entre los que pasaron por esta casa Salesiana, “Debemos hacer que los chicos sepan y escuchen el llamado de Dios, para que puedan servirlo y seguir formando un mundo más justo, más solidario”, remarcó la directora, agradeciendo a Dios, a Don Bosco y a los Salesianos por haberles regalado la clave para buscar un mundo más equitativo y solidario; “ellos nos van acompañando y preparando para los nuevos caminos que nos toca recorrer. Estoy muy agradecida por haber confiado en nosotros los laicos para seguir en este camino”, acotando sobre su nuevo papel en la institución Salesiana.
Vocación y ejemplo. El maestro Raúl Benavente Cano natural de Arequipa, hoy con sus 79 años nos recuerda las experiencias que vivió como Salesiano, “Ser salesiano es familia. 70 años de mi vida entregadas a mi formación salesiana ha dejado impregnada en mí el cariño y sus valores”. Además, se involucró por años como docente de matemática y física en colegios de la congregación Salesiana, llegando a enseñar en Huancayo, en donde su labor con los niños y jóvenes ha marcado su corazón y la de sus alumnos quienes aún lo conmemoran y agradecen por su valiosa enseñanza de vida.
Hermanos para siempre. Durante estos cien años, la congregación Salesiana fue cultivando ciudadanos con valores, responsables, profesionales, con un espíritu de trabajo al servicio de la comunidad. Así lo demuestra uno de sus ex alumnos de la promoción 1988, el Maestro Martín vallejos, “teníamos un ejemplo y motivo de vida, ser alguien en la vida para poder servir a los demás”, quien reconoce la importancia de los oratorios donde los jóvenes comprendían la misión de aportar con la colectividad. Asimismo, declaró que, ser un Salesiano es de por vida y lo aprendido se hereda de generación en generación. “Somos una congregación centenaria, mundial;
todos formados como hermanos. Hasta el día de hoy yo sigo participando en diversas actividades con un espíritu de familia”, puntualizó.
Datos
Desde el mes de febrero se vienen realizando actividades de celebración del centenario como campeonatos deportivos, fiestas juveniles, procesiones, desfiles, presentaciones culturales y de música, juegos florales, paseos alegóricos, ferias y la visita de numerosas delegaciones de todo el país.
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