
El megaproyecto que conectará el Pacífico y el Atlántico uniendo Perú, Brasil y Bolivia ha acaparado la atención del Gigante Asiático, que ya planea hacer una fuerte inversión para su realización.
Un ambicioso proyecto ferroviario busca transformar el comercio en América Latina al conectar dos océanos y mejorar la logística regional. Con una extensión de 3.755 kilómetros, esta infraestructura unirá el puerto de Santos en Brasil con el puerto de Chancay en Perú, atravesando Bolivia. Su principal objetivo es reducir costos y tiempos de transporte, beneficiando la exportación de minerales, productos agrícolas y manufacturados hacia Asia.
El desarrollo de esta megaobra cuenta con el respaldo de Brasil, Bolivia y Perú, quienes han reafirmado su compromiso con la ejecución del proyecto. A su vez, China ha manifestado un fuerte interés en financiar parte de la construcción a través de Cosco Shipping Ports, consolidando su influencia en la región.
Se estima que este corredor reducirá en hasta 14 días el tiempo de traslado de mercancías entre Sudamérica y Asia, convirtiéndose en una alternativa eficiente al Canal de Panamá. Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos, como la necesidad de ampliar la infraestructura ferroviaria en Bolivia y construir tramos adicionales en Perú para garantizar su operatividad.
China ya ha invertido 3.500 millones de dólares en la construcción del megapuerto de Chancay, que será un punto clave para la conectividad del corredor. Además del financiamiento, el país asiático aporta su vasta experiencia en infraestructura ferroviaria. Aunque algunas voces expresan inquietudes sobre su creciente participación en la región, otros sectores ven en este proyecto una gran oportunidad para impulsar el desarrollo económico y mejorar la competitividad del comercio latinoamericano.
Fuente: La República / 18/03/2025
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