
Las esponjas de cocina pueden convertirse en focos de enfermedades si no se higienizan adecuadamente. Expertos advierten sobre su uso y dan claves para prevenir contagios.
Aunque parezcan inofensivas, las esponjas de cocina pueden albergar una gran cantidad de bacterias y hongos debido a su constante exposición a la humedad y restos de comida. Este ambiente es ideal para la proliferación de microorganismos que pueden causar enfermedades como salmonelosis, gastroenteritis o incluso hepatitis A.
Mercedes Tello, bióloga experta en control sanitario, señala la importancia de diferenciar entre limpiar e higienizar. “Limpiar elimina la suciedad visible, pero solo higienizar desinfecta y reduce el riesgo biológico”, explica. Por ello, recomienda no utilizar una misma esponja por más de una semana y desinfectarla a diario con una solución de lejía y agua, o sumergiéndola en agua hirviendo.
Además, destaca la necesidad de escurrir bien la esponja y dejarla secar completamente tras cada uso, ya que la humedad constante favorece la reproducción microbiana. Este consejo se extiende también a otros utensilios del hogar como paños, toallas y trapeadores.
Adoptar hábitos de higiene adecuados en la cocina no solo previene malos olores, sino también enfermedades. Un entorno limpio comienza con utensilios libres de gérmenes.
Fuente: RPP / 30 /05/2025
Gracias tu mensaje ha sido enviado.
Te contacteremos a la brevedad posible.
Déjanos tus datos y nosotros te contactaremos. Los campos son obligatorios.