
Una mujer de Guadalupe es la única persona conocida con un tipo de sangre jamás registrado. La mutación genética que lo origina, identificada por científicos franceses, podría cambiar la comprensión del sistema inmunohematológico humano.
Un equipo de científicos franceses ha revelado el descubrimiento de un grupo sanguíneo inédito a nivel mundial, denominado Gwada negativo, identificado en una mujer originaria de la isla caribeña de Guadalupe. El hallazgo, calificado como “excepcional” por la comunidad médica, fue presentado oficialmente en junio de 2025 durante la Conferencia de la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre (ISBT) en Milán.
El caso fue detectado por primera vez en 2011, durante un análisis preoperatorio de rutina. En esa ocasión, los expertos notaron la presencia de un anticuerpo desconocido en la sangre de la paciente. Sin embargo, fue recién en 2019 que, gracias al uso de tecnologías avanzadas de secuenciación genética, se pudo determinar el origen del fenómeno: una mutación en el gen PIGZ, implicado en la formación de estructuras en la superficie de los glóbulos rojos.
El nombre «Gwada negativo» proviene del apodo local de Guadalupe (“Gwada”) y de la ausencia de un antígeno específico en la sangre de la paciente, lo que la hace inmunológicamente incompatible con todos los tipos sanguíneos conocidos. De hecho, ni siquiera sus propios hermanos comparten este grupo, lo que implica que, en caso de requerir una transfusión, solo su propia sangre sería compatible.
El Établissement français du sang (EFS), entidad encargada de la sangre en Francia, ha iniciado una campaña de rastreo genético en poblaciones con ancestros caribeños y africanos, pero hasta la fecha no se han hallado otros casos. Los investigadores creen que esta condición solo se manifiesta si una persona hereda dos copias de la mutación, una de cada progenitor, lo que explica su extrema rareza.
El descubrimiento del grupo Gwada negativo subraya la inmensa complejidad del sistema sanguíneo humano, que incluye al menos 48 sistemas conocidos más allá de los tradicionales A, B, AB y O. Este avance no solo plantea nuevos desafíos para la medicina transfusional, sino que también ofrece una valiosa ventana hacia la diversidad genética global y la necesidad de ampliar los estudios en poblaciones poco representadas en la investigación científica.
Fuente: Exitosa / 25/06/2025
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