
Los cambios hormonales que provocan irritabilidad en los niños de 6 años.
Antes de que los padres tengan que lidiar con adolescentes de 13 años testarudos y erráticos, hay una primera adolescencia, llamada “infancia intermedia” provocada por los cambios hormonales, que se reflejan en los comportamientos y accionar de los niños, que empiezan su proceso de maduración. Esta falta de regulación emocional no es un signo de desobediencia, sino parte del desarrollo natural de su cerebro, que aún está aprendiendo a procesar y gestionar los estímulos del entorno y las sensaciones internas que estos generan.
Lo positivo es que, a medida que crecen, su cerebro también madura y se adapta a nuevas demandas emocionales. Una de las habilidades más importantes que desarrollan en esta etapa es la capacidad de nombrar lo que sienten. Amplían su vocabulario emocional, lo que les permite identificar no solo emociones básicas como la alegría o el miedo, sino también sensaciones más complejas o contradictorias. Este crecimiento les permite comprender que pueden sentir más de una cosa a la vez, como estar felices por algo, pero al mismo tiempo sentir tristeza o ansiedad.
Un ejemplo claro de este desarrollo ocurre alrededor de los 9 años. A esa edad, muchos niños ya son capaces de reconocer que una situación puede ser a la vez positiva y negativa. Películas como La Sirenita de Disney ofrecen escenas que despiertan emociones encontradas, y los pequeños pueden entender que el final, aunque alegre, también tiene matices de nostalgia o pérdida. Este tipo de análisis emocional es una muestra del avance cognitivo y empático que ocurre en la niñez intermedia.
Conforme los niños van entendiendo mejor sus emociones, también comienzan a encontrar formas de regularlas por sí mismos. En lugar de depender únicamente de sus padres o profesores para calmarse, empiezan a aplicar estrategias personales para sentirse mejor. Esto puede incluir respirar profundamente, buscar actividades que les gusten o simplemente cambiar su enfoque hacia pensamientos más positivos. Este proceso de autorregulación es clave para su bienestar emocional a largo plazo y sienta las bases para relaciones más saludables y una vida emocional más estable en la adolescencia y adultez.
Fuente: BBC / 16/07/2025
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