
Los hongos que habitan en nuestro sistema podrían tener un impacto mucho más profundo en la salud humana.
Diversas especies de hongos coexisten en distintas partes del cuerpo humano: la piel, las mucosas, los intestinos e incluso los pulmones. A pesar de que algunos son eliminados por el sistema inmunológico, otros permanecen como huéspedes de largo plazo. Científicos han comenzado a estudiar cómo esta presencia fúngica podría afectar no solo a nuestra fisiología, sino también a nuestro sistema nervioso. Si bien ya se conocía su capacidad de causar infecciones cerebrales peligrosas en personas inmunosuprimidas, ahora se exploran posibles vínculos entre los hongos y trastornos neurológicos crónicos como el Alzheimer y la esquizofrenia.
En condiciones normales, las barreras del cuerpo —como la hematoencefálica o la inmunidad intestinal— impiden que los hongos lleguen al cerebro. Sin embargo, en pacientes con sistemas debilitados, como aquellos con VIH o que reciben tratamientos inmunosupresores, se ha observado un aumento de infecciones fúngicas cerebrales. Casos como el de Cryptococcus o Aspergillus han causado severos daños neurológicos, y algunos investigadores han hallado rastros de hongos y bacterias en tejidos cerebrales de pacientes con Alzheimer. Aunque aún es prematuro afirmar una relación causal, la hipótesis de que estas infecciones microbianas podrían estar detrás de la neurodegeneración ha cobrado fuerza.
Por otro lado, ciertos experimentos en ratones han revelado que la presencia de hongos intestinales como Candida albicans puede alterar el comportamiento social y las respuestas inmunes de los animales. Esto ha llevado a pensar que el intestino y el cerebro podrían estar más conectados de lo que se creía, con los hongos actuando como mediadores de señales bioquímicas. Algunos estudios también han identificado diferencias en las comunidades fúngicas intestinales de personas con depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia. Aunque por ahora solo se han encontrado correlaciones, los expertos consideran que este campo de estudio podría ofrecer nuevas estrategias terapéuticas en el futuro.
A pesar de que aún no hay pruebas concluyentes sobre el papel exacto de los hongos en el cerebro humano, los investigadores coinciden en que vale la pena profundizar en esta línea. En un contexto donde los probióticos y la salud intestinal están en el centro del debate médico, estudiar la influencia de los hongos podría abrir la puerta a tratamientos innovadores y a una comprensión más integral del cuerpo humano. Lejos de ser simples organismos oportunistas, los hongos podrían estar moldeando silenciosamente la manera en que pensamos, sentimos y nos comportamos.
Fuente: BBC / 21/07/2025
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