
Un equipo internacional liderado por la NASA acaba de confirmarlo: el agua del cometa 12P/Pons-Brooks conocido como el “Cometa Diablo”.
Tiene la misma firma isotópica que la de los océanos terrestres, reavivando la hipótesis de que estos viajeros cósmicos fueron clave para nuestra habitabilidad. El cometa 12P/Pons-Brooks, llamado “Cometa Diablo” por sus explosiones parecidas a cuernos y considerado una cápsula del sistema solar primitivo, acaba de entregar el hallazgo más contundente hasta ahora sobre el origen del agua en la Tierra. Astrofísicos de la NASA y otros centros constataron que el agua del cometa es prácticamente indistinguible de la terrestre, según revela un estudio publicado en Nature Astronomy.
Este avance rompe con décadas de controversia. Observaciones anteriores en cometas tipo Halley habían mostrado diferencias significativas en la proporción de deuterio e hidrógeno (D/H) respecto al agua terrestre. Pero el Cometa Diablo sorprendió con una coincidencia casi exacta en esa «huella química», lo que refuerza la idea de que parte de nuestro agua provino de estos cuerpos helados.
Lo más fascinante es la precisión lograda: usando el poderoso ALMA en Chile junto al IRTF de la NASA en Hawái, los científicos mapean por primera vez el agua normal (H₂O) y el agua pesada (HDO) en la coma del cometa. La relación D/H encontrada —(1,71 ± 0,44) × 10⁻⁴— es la más baja jamás medida para un Halley-tipo y coincide con la de los océanos de la Tierra.
Este hallazgo abre un nuevo capítulo en el estudio del origen del agua terrestre. Al demostrar que este agua proviene directamente del hielo del núcleo del cometa —y no de procesos en su coma—, se suma una pieza clave a la historia que vincula a la Tierra con su entorno cósmico.
Fuente: La República / 25/08/2025
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