
Más de 4,7 millones de adultos mayores en el Perú celebran su día con dignidad y reconocimiento.
Este 26 de agosto, el Perú celebra el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, instaurado por la Ley N.° 30088 en 2013 como un homenaje a quienes, con sabiduría y esfuerzo, han construido las bases de nuestra sociedad. La fecha coincide con el aniversario de Santa Teresa de Jesús Jornet, patrona de la ancianidad. Hoy son más de 4 747 803 peruanos mayores de 60 años los que celebran esta fecha, lo que representa el 13,9 % de la población. De ellos, 52,5 % son mujeres y 47,5 % hombres, mientras que un 2,2 % ya supera los 80 años. Aunque 65,6 % reporta algún problema de salud, la gran mayoría (91 de cada 100) cuenta con seguro médico, según el INEI.
Detrás de cada número hay historias: abuelos que aún trabajan, madres que sostienen a sus familias y sabias consejeras en los barrios y comunidades. Sin embargo, el crecimiento de esta población también nos invita a reflexionar sobre pensiones dignas, mejor acceso a salud y programas de inclusión, ya que el abandono de adultos mayores es algo muy frecuente, sobre todo en el centro de nuestro país. Lugares como Pucará o Concepción se encuentran habitados por ancianos en estado de abandono o en precariedad: “Mi hijo no ha venido a verme desde hace 6 años, no creo que se acuerde de mí, ni siquiera cuando le llamaron para decirle que me había quemado con la olla”, explica doña Irma, una ancianita de 87 años que vive a las faldas del cerro en Raquina. Tras el accidente, ha tenido más dificultades para poder hacer sus tareas del día a día y, mucho más, para mantener su pequeña casa de dos habitaciones.
Son hombres y mujeres que cargan sobre sus hombros no solo el peso de los años, sino también la indiferencia de un entorno que muchas veces los olvida. El Día del Adulto Mayor, más que una celebración, debe ser un recordatorio de que nuestra sociedad tiene una deuda pendiente con quienes nos antecedieron.
Frente a un escenario en el que la población mayor crece de manera sostenida, es urgente reforzar las políticas públicas, garantizar pensiones justas, ampliar el acceso a servicios de salud y, sobre todo, reconstruir los lazos familiares y comunitarios. Valorar a los adultos mayores no se limita a un acto simbólico un día al año; significa acompañarlos, escuchar sus historias, reconocer su aporte y ofrecerles la dignidad que merecen. Porque cuidar de ellos es, en el fondo, cuidar de nuestra memoria, de nuestra identidad y de la humanidad que compartimos como país.
BITÁCORA / 26/08/2025
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