
Creado por el profesor peruano Walter Velásquez durante la pandemia, ‘Kipi’ se convirtió en un símbolo de innovación educativa que revaloriza la cultura andina y rompe barreras tecnológicas en zonas vulnerables.
En medio de la crisis educativa que desató la pandemia en 2020, el docente e investigador Walter Velásquez, del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), encontró en la adversidad una oportunidad para innovar. Fue así como nació ‘Kipi’, el primer robot que habla quechua y que se ha convertido en una herramienta clave para la enseñanza en comunidades rurales sin acceso a internet ni recursos tecnológicos.

Con una infancia marcada por la influencia de su madre bibliotecaria, Walter descubrió desde muy joven el valor de compartir el conocimiento. Esa vocación lo llevó a convertirse en profesor en una de las zonas más olvidadas del país, donde asumió el reto de enseñar con creatividad y compromiso. Durante el confinamiento, tras notar que muchos de sus alumnos no tenían acceso a dispositivos ni señal, comenzó a llevar materiales impresos a las comunidades. Pero fue en una madrugada, rodeado de piezas recicladas y su propio ingenio, que ensambló el primer prototipo de ‘Kipi’, programado para responder en quechua y convertirse en un puente entre la tecnología y la cultura ancestral.
Lo que comenzó como una respuesta urgente, pronto se consolidó como un modelo educativo que ha sido replicado, premiado y expandido. Gracias al apoyo de instituciones, se creó la escuela ‘Kipi’, equipada con laboratorios y espacios de innovación. Hoy, estudiantes del VRAEM compiten en ferias científicas y sueñan con un futuro ligado a la ciencia y la tecnología. ‘Kipi’, más que un robot, es el resultado del poder transformador de la educación cuando nace desde y para la comunidad.
Fuente: La República / 27/08/2025
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