
El “rey del fast food” no solo conquista paladares.
Las mujeres de 36 años son quienes más lo eligen, valoran precio, sabor y experiencia, y su consumo impulsa una industria que representa hasta el 2 % del PBI peruano. El estudio de la consultora Arellano, compartido por RPP, revela que el consumidor típico del pollo a la brasa en Perú es mayoritariamente mujer (57 %) con una edad promedio de 36 años. La decisión de elegir una pollería está guiada por factores como el precio justo, la reputación de la marca, la calidad del sabor y la atención. Además, un consumidor joven (25–34 años) exige una experiencia completa, valorando especialmente la limpieza, ambientación y comodidad del local.
Este consumo se apoya en una base cultural muy sólida: el pollo a la brasa ha desplazado incluso al ceviche como el plato más consumido del país, muy por encima del chifa o las hamburguesas . A nivel económico, su impacto es tan significativo que representa alrededor del 2 % del Producto Bruto Interno peruano, generando más de 2 mil millones de dólares según datos aportados a RPP.
No obstante, las empresas del sector enfrentan desafíos cada vez más urgentes: diferenciarse en un mercado saturado, ofrecer alternativas más saludables para atender a consumidores conscientes, adaptarse al entorno digital mediante redes sociales, delivery y apps, y fortalecer la relación con sus clientes a través de un servicio memorable.
En resumen, el pollo a la brasa no solo es un platillo emblemático para los peruanos, sino también un motor económico y cultural del país. La clave para que las pollerías sigan triunfando está en mantener esa deliciosa tradición mientras evolucionan hacia una experiencia más saludable, tecnológica y memorable para un consumidor cada vez más exigente.
Fuente: RPP / 28/08/2025
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