
Una oportunidad para reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos pendientes en la participación política de las mujeres. Más allá de una efeméride, se trata de visibilizar las brechas que aún persisten y reafirmar el compromiso con la igualdad de derechos.
Hace 70 años, El 7 de septiembre de 1955 marcó un paso decisivo en el camino hacia la ciudadanía plena en el Perú, con la promulgación de la Ley N.º 12391 que por primera vez reconoció a las mujeres el derecho al voto en elecciones generales. La norma fue firmada por el entonces presidente Manuel A. Odría, y permitió que en los comicios de 1956 las mujeres no solo votaran, sino también fueran elegidas. Ese mismo año, Irene Silva de Santolalla se convirtió en la primera senadora del país.
La fecha, establecida oficialmente como Día de los Derechos Cívicos de la Mujer, no solo celebra un hito legal, sino que invita a reflexionar sobre el largo camino recorrido y los desafíos que aún limitan la participación femenina en la vida pública. Si bien hoy las mujeres ocupan el 41,5 % de las curules en el Congreso, en los gobiernos regionales y locales la representación sigue siendo baja.
El ejercicio de los derechos cívicos implica autonomía económica, acceso a información, seguridad frente al acoso político y reconocimiento de liderazgos diversos. En ese sentido, leyes como la N.º 31155 (contra el acoso político) y la N.º 30364 (contra la violencia de género) son avances normativos que aún enfrentan barreras.
El 7 de septiembre no es solo una fecha conmemorativa. Es una jornada que nos recuerda a las pioneras del feminismo peruano, como María Jesús Alvarado, Zoila Aurora Cáceres y Elvira García, además, exige que el derecho a decidir, representar y transformar no dependa del género, sino de la voluntad ciudadana.
BITÁCORA / 07/09/2025
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