
Con menos de 10 individuos en el mundo, la vaquita marina enfrenta su mayor amenaza: las redes de pesca ilegales. Un grupo de científicos mexicanos, liderado por Gustavo Cárdenas, utiliza tecnología acústica para rastrear sus últimos suspiros en el Mar de Cortés.
La vaquita marina (Phocoena sinus), el mamífero marino más amenazado del planeta, sobrevive en un rincón del norte del Golfo de California, México. Con una población estimada de entre seis y ocho ejemplares, su futuro pende de un hilo. Sin embargo, un equipo de científicos mexicanos, liderado por el biólogo Gustavo Cárdenas, mantiene viva la esperanza.
A través del monitoreo acústico, los expertos detectan los chasquidos que emiten las vaquitas para comunicarse y orientarse. Utilizando dispositivos autónomos llamados C-POD y F-POD, logran registrar estos sonidos las 24 horas, incluso bajo condiciones climáticas adversas. La información recopilada permite ubicar a estos tímidos animales y planificar los cruceros de observación en colaboración con la ONG Sea Shepherd.
El principal enemigo de la vaquita es la pesca ilegal, especialmente las redes agalleras utilizadas para capturar totoaba, un pez codiciado por su vejiga natatoria, muy valorada en China. Estas redes, que pueden medir kilómetros, atrapan a las vaquitas y las ahogan.
Pese al declive, los científicos no bajan los brazos. “Genéticamente, aún tienen posibilidades de recuperarse si se eliminan las muertes accidentales”, afirma Cárdenas. Cada avistamiento —sobre todo de crías— es una señal de esperanza. Para quienes las estudian, escuchar sus susurros bajo el agua es una promesa: la vaquita aún quiere vivir.
Fuente: BBC / 25/09/2025
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