
Cuando el diseño urbano se piensa a escala continental, las estaciones dejan de ser puntos de paso y se convierten en motores de transformación.
En el corazón de Chongqing, una de las ciudades más dinámicas del suroeste chino, se acaba de inaugurar la estación de trenes más grande del mundo: la Chongqing East Railway Station, una megaestructura que ocupa más de 1,22 millones de metros cuadrados, el equivalente a 170 canchas de fútbol. Este coloso arquitectónico no solo impresiona por su tamaño, sino por su capacidad de movilizar hasta 16,000 pasajeros por hora, integrando trenes de alta velocidad, líneas urbanas, buses y servicios logísticos.
La obra, que demandó siete años de construcción y una inversión superior a los 7,800 millones de dólares, representa un hito en la planificación ferroviaria global. Su diseño futurista incorpora tecnología inteligente, eficiencia energética y conectividad multimodal, convirtiéndola en un nodo estratégico para el desarrollo del oeste chino. La estación está pensada como un centro de tránsito, pero también como un espacio urbano que articula barrios, servicios y flujos económicos.
Más allá de su función operativa, Chongqing East simboliza el avance de China en infraestructura de gran escala. En un país donde el tren es sinónimo de progreso, esta estación marca un nuevo estándar en movilidad, sostenibilidad y visión territorial. Lo que en 2018 era un terreno periférico, hoy es una plataforma que conecta regiones, acorta distancias y redefine el concepto de estación.
La inauguración de esta obra del siglo propone crear ciudades más conectadas, eficientes y preparadas para el crecimiento acelerado. En Chongqing, el tren ya no es solo un medio de transporte. Es una declaración de lo que viene.
Fuente: El Cronista CO / 07/11/2025
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