
La decisión oficial plantea un reto de equilibrio entre economía pesquera y conservación marina, generando opiniones encontradas en sectores productivos y ambientalistas.
El Ministerio de la Producción (PRODUCE) estableció para el 2026 una cuota máxima de captura de 444 toneladas de tiburón martillo (Sphyrna zygaena) en aguas peruanas. La medida, sustentada en informes técnicos del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), busca ordenar la actividad pesquera y garantizar que la extracción se realice bajo parámetros de sostenibilidad.
El tiburón martillo es una especie considerada vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y protegida por la Convención CITES, debido a la presión ejercida por el tráfico ilegal de aletas en mercados internacionales. Por ello, la resolución ministerial incluye disposiciones específicas para controlar el desembarque y evitar que las aletas ingresen al comercio ilícito.
Desde el sector pesquero, la cuota es vista como una oportunidad para mantener empleos y sostener la economía de comunidades costeras. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que el volumen autorizado es elevado y podría comprometer la recuperación de la especie, especialmente si la fiscalización no logra frenar la pesca ilegal.
El reto principal será garantizar un monitoreo efectivo de las capturas y demostrar que la regulación contribuye a la conservación. De lo contrario, Perú podría enfrentar cuestionamientos en foros internacionales sobre su compromiso con la protección de especies marinas amenazadas.
La decisión abre un debate que trasciende lo económico: ¿cómo asegurar que la pesca regulada no se convierta en un factor de riesgo para la biodiversidad? El 2026 será un año clave para evaluar si el modelo de cuotas logra equilibrar producción y conservación en los mares peruanos.
Fuente: Infobae / 30/ 12/ 2025
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