
Empresas y entidades públicas aprovechan la expectativa por sus conciertos con acciones creativas en redes sociales.
La llegada de Bad Bunny a Lima para sus conciertos de enero desató una ola de expectativa que rápidamente fue aprovechada por las marcas. Más allá del espectáculo, el fenómeno se convirtió en una oportunidad de conversación cultural: empresas de distintos rubros activaron contenidos en redes sociales que dialogan con el universo visual y simbólico del artista, buscando relevancia y cercanía con el público.
Supermercados, tiendas de conveniencia y cadenas minoristas se sumaron con piezas gráficas y mensajes inspirados en íconos asociados a la gira, como la conocida “casita” del concepto visual del tour. Algunas marcas interpretaron ese elemento para integrarlo a su identidad, mientras otras lo usaron para bromear sobre abrir “sucursales” temporales o recibir a los fans antes de ir al estadio.

La tendencia no se limitó al sector privado. Incluso la Autoridad de Transporte Urbano participó de la conversación con una publicación inspirada en la estética del último álbum de Bad Bunny, aprovechando el momento para informar sobre paraderos y servicios especiales para los días de concierto. Así, el marketing coyuntural se combinó con información útil para miles de asistentes.
Estas activaciones no buscan necesariamente ventas inmediatas, sino construir vínculo y recordación de marca en un contexto cultural de alto impacto. En un entorno donde la atención es un bien escaso, sumarse con ingenio a un evento pop masivo permite a las marcas mostrarse actuales, relevantes y conectadas con su audiencia.
Fuente: Mercado Negro
15/01/2026
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