
En Airbnb Perú, uno de cada siete anfitriones tiene más de 60 años, perforando estereotipos y mostrando nuevas formas de participar en la economía colaborativa.
La economía colaborativa en Perú tiene un rostro que pocas veces se visibiliza: el de los adultos mayores. Según datos recientes, el 15 % de los anfitriones de Airbnb en el país tiene más de 60 años, una cifra que rompe con la idea de que las plataformas digitales son terreno exclusivo de los más jóvenes.
Muchos de ellos han encontrado en el alquiler de habitaciones o viviendas una alternativa para complementar sus ingresos, especialmente tras la jubilación. Pero el beneficio no es solo económico: recibir viajeros les permite mantenerse activos, establecer nuevas rutinas y compartir historias, costumbres y saberes con visitantes de distintas partes del mundo.
Lejos de la resistencia tecnológica que suele atribuírseles, estos anfitriones han sabido adaptarse al entorno digital. Con apoyo familiar o aprendizaje autónomo, gestionan reservas, atienden consultas y ofrecen experiencias marcadas por la calidez y el trato personalizado, aspectos muy valorados por los usuarios.
Este fenómeno refleja un cambio cultural más amplio, donde el envejecimiento se vincula con participación, autonomía y reinvención. En un país con fuerte vocación turística, la presencia de adultos mayores en plataformas como Airbnb no solo diversifica la oferta, sino que demuestra que la inclusión digital también se construye con experiencia y tiempo.
FUENTE: MERCADO NEGRO
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