
Más de un tercio de la población vive sin acceso pleno a salud, educación, vivienda o conectividad.
Un reciente reporte ha puesto de manifiesto una realidad crítica: más de 10 millones de peruanos carecen de acceso adecuado a servicios esenciales como salud, educación, vivienda y conectividad. Esta situación no solo refleja carencias históricas, sino también la persistencia de brechas sociales que afectan directamente la calidad de vida y las oportunidades de millones de ciudadanos, especialmente en zonas rurales y urbano-marginales.
En materia de salud, la falta de cobertura efectiva se traduce en dificultades para acceder a atención oportuna, escasez de infraestructura y ausencia de especialistas. Estas limitaciones incrementan la vulnerabilidad de amplios sectores de la población y profundizan las desigualdades territoriales. La educación también enfrenta serios desafíos. Miles de estudiantes no cuentan con condiciones mínimas para un aprendizaje adecuado debido a la falta de conectividad, infraestructura deficiente o recursos insuficientes. Esta brecha educativa compromete la formación de capital humano y perpetúa ciclos de desigualdad.
El acceso a una vivienda digna sigue siendo otro punto crítico. Muchas familias viven en condiciones precarias, sin servicios básicos completos o expuestas a riesgos ambientales. A ello se suma la limitada conectividad digital, que restringe el acceso a información, educación virtual y oportunidades laborales en un contexto cada vez más digitalizado.
Especialistas coinciden en que cerrar estas brechas requiere políticas públicas sostenidas, inversión focalizada y una articulación efectiva entre el Estado y los gobiernos locales. Atender estas carencias no solo es una obligación social, sino una condición clave para impulsar un desarrollo más inclusivo y equitativo en el país.
FUENTE: EL COMERCIO
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