
Tras la captura de Nicolás Maduro, ciudadanos observan cambios estructurales, pero exigen acelerar la transición hacia la democracia con resultados concretos.
A un mes de la salida de Nicolás Maduro del poder, Venezuela atraviesa un momento de transición marcado por la expectativa ciudadana y la necesidad de resultados visibles. La captura del ex mandatario significó un quiebre político histórico, pero para muchos venezolanos el verdadero cambio aún está en proceso de construcción.
En las principales ciudades, la rutina diaria se ha reactivado con cierta normalidad, aunque persisten problemas estructurales como la inflación, el alto costo de vida y la fragilidad económica. Para amplios sectores de la población, la transición solo será real cuando se traduzca en mejoras concretas en el empleo, los servicios y la estabilidad social.
Desde el plano institucional, se han anunciado medidas que buscan sentar las bases de una nueva etapa: reordenamiento del aparato estatal, apertura al diálogo político y el impulso de una ley de amnistía para presos políticos. Estas acciones han sido recibidas como señales positivas, aunque todavía insuficientes para disipar la incertidumbre.
La principal exigencia ciudadana es clara: acelerar el retorno pleno a la democracia con elecciones libres, respeto a los derechos humanos y garantías institucionales. Venezuela enfrenta hoy una oportunidad histórica, donde el desafío no es solo cerrar un ciclo, sino construir un futuro sostenible que responda a las expectativas de una sociedad cansada de promesas y decidida a recuperar su voz.
FUENTE: La República
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