
Aunque afecta a más de mil millones de personas, la migraña sigue siendo uno de los trastornos neurológicos menos comprendidos.
La migraña no es solo un dolor de cabeza. Es una enfermedad neurológica compleja que figura como la segunda causa de discapacidad a nivel mundial y que, pese a su impacto, ha sido históricamente subestimada por la ciencia. Durante décadas fue asociada a estigmas de género, lo que frenó la investigación y redujo la financiación destinada a comprenderla.
Hoy, los avances científicos comienzan a revelar su complejidad. Investigaciones recientes muestran que los ataques pueden iniciarse mucho antes del dolor, mediante ondas eléctricas anómalas que se propagan por la corteza cerebral y alteran múltiples funciones del organismo. Estos procesos explican síntomas como sensibilidad extrema a la luz, náuseas, fatiga, antojos e incluso cambios de humor.
Los estudios genéticos han identificado más de un centenar de variaciones asociadas a la migraña, muchas vinculadas al funcionamiento de los vasos sanguíneos y del sistema nervioso. Sin embargo, los expertos coinciden en que no existe una única causa: cada paciente presenta una combinación distinta de factores biológicos, hormonales y ambientales.
Uno de los avances más prometedores ha sido el descubrimiento del papel del péptido CGRP, una molécula que se eleva durante los ataques y que ha permitido desarrollar nuevos tratamientos preventivos. Aunque no existe una cura definitiva, la ciencia comienza a armar el rompecabezas de una enfermedad que afecta al cuerpo entero.
FUENTE: BBC
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