
Cocineros y expertos explican cuándo y por qué enjuagar el arroz mejora su textura, sabor y resultado en el plato.
La eterna duda culinaria sobre si se debe lavar el arroz antes de cocinarlo tiene una respuesta que depende tanto del tipo de arroz como del plato que se desea preparar. Para muchos cocineros, el lavado no es un ritual arbitrario, sino un paso que influye de manera tangible en el resultado final de la receta.
En términos generales, el arroz suele llevar algo de almidón en su superficie tras el proceso de molienda. Este almidón puede hacer que los granos se peguen o que la textura resulte más pastosa de lo deseado. Por eso, cuando la finalidad es obtener un arroz suelto, enjuagar el arroz bajo agua fría hasta que el agua salga clara es una práctica recomendada. Así se elimina parte del almidón superficial y se favorece que los granos queden definidos y separados.
Sin embargo, no siempre es necesario ni conveniente lavar el arroz. En preparaciones como el sushi, el risotto o ciertos platos asiáticos, donde se busca una textura más cremosa o un mayor aporte de almidón para darle cuerpo, no lavar el arroz puede ser la mejor opción. En estos casos, el almidón se integra en la salsa o en la masa de cocción y contribuye al carácter del plato.
El tipo de grano también importa: arroces más pulidos y procesados tienden a beneficiarse del lavado, mientras que arroces integrales o aromáticos pueden perder parte de su perfume y nutrientes si se enjuagan en exceso. En todo caso, la decisión final entre lavar o no el arroz depende de la receta, la textura deseada y las tradiciones culinarias que se quieran respetar.
FUENTE: EL PAÍS
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