
Cada 12 de marzo se marca el inicio del monumental templo colonial en 1560, estructura fusión del palacio incaico con estilos góticos y barrocos.
El 12 de marzo de 1560 se colocó la primera piedra de la Catedral Basílica del Cusco, iniciando una construcción que se prolongó casi un siglo hasta su consagración en 1654. Erigida sobre el Palacio de Quishuarcancha, residencia del Inca Wiracocha en el siglo XV, la obra aprovechó sillas incas reutilizadas, integrando técnicas andinas de piedra labrada con diseños europeos.
El arquitecto Juan Miguel de Veramendi fue quien dirigió el proyecto inicial, combinando elementos gótico-renacentistas en la fachada principal con torres asimétricas y tres naves de igual altura. Esta superposición arquitectónica refleja el sincretismo cultural del virreinato en el corazón del Tawantinsuyo.

La catedral, sede de la Arquidiócesis del Cusco, mide 105 metros de largo y alberga 17 capillas laterales con altares barrocos y retablos recubiertos de hoja de plata. Su interior resguarda tesoros como la Cruz de Qoyllur Rit’i, venerada en la festividad homónima, y pinturas de la Escuela Cusqueña, que fusionan iconografía cristiana con motivos indígenas.
La piedra fundamental se bendijo bajo el obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal, en un contexto de consolidación colonial tras la fundación de la ciudad en 1534. La estructura resistió el terremoto de 1650, demostrando la solidez de sus fundamentos prehispánicos.
Actualmente es reconocida como Patrimonio de la Humanidad desde su aprobación en 1983, la catedral simboliza la hibridación cultural andina-colonial, atrayendo investigadores y visitantes interesados en arquitectura virreinal.
Fecha: 12/03/2026
Fuente: Infobae
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