
Cada 2 de abril se celebra una fecha que invita a recuperar la palabra escrita y la memoria oral, en un mundo donde las pantallas compiten con los sueños, la literatura infantil se alza como puente entre generaciones y guardianas de identidades.
Hoy en día, miles de niños prefieren encender una pantalla para deslizar sus dedos sobre vidrios brillantes, en lugar de pasar páginas y dar rienda suelta a su imaginación; sin embargo, no hace tantas décadas, en comunidades andinas como las de Huancayo, las tardes se vivían de otra manera. La llegada de los libros significaba que cada niño tenía una nueva historia para contar y sobre todo para leer. Por ello, el 2 de abril es más que una simple fecha en el calendario, es una invitación a recuperar ese valioso territorio perdido.
Desde 1967, cada 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil en honor al natalicio de Hans Christian Andersen, el gran fabulista danés; pero la fecha impulsada por la International Board on Books for Young People (IBBY), no se centra solo en el homenaje, sino que busca recordarnos que un libro en manos de un niño puede ser mucho más que entretenimiento.
En el Perú, donde la tradición oral ha sido durante siglos la primera escuela de la memoria, esta conmemoración adquiere un sentido profundo, se trata de hacer puentes entre las historias que nos contaron los abuelos y aquellas que hoy pueden encontrar los niños en las bibliotecas.
Más allá de la efeméride, esta fecha nos recuerda que cada libro abierto es un archivo vivo de la memoria colectiva y que fomentar la lectura infantil es también una forma de preservar lo que somos.
Fecha: 01/04/2026
Fuente: Revista babar
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