
Hijo de una princesa inca y un capitán español, el Inca Garcilaso de la Vega tejió en sus crónicas dos mundos que parecían destinados a ignorarse, y así su obra se convirtió en la voz más íntima del Tahuantinsuyo desde el corazón del Cusco colonial.
Nació como Gómez Suárez de Figueroa el 12 de abril de 1539 en el Cusco, fruto del amor entre el capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega y la ñusta Chimpu Ocllo, princesa inca descendiente de Túpac Yupanqui.
Luego en 1560, emigró a España donde enfrentó el rechazo en sus reclamos por los derechos que le correspondían como hijo de conquistador; ese mismo desprecio fue el que años más tarde lo empujó a su verdadera pasión por las letras y la justicia, llevándolo a traducir “Diálogos de amor” en 1590 y publicar “La Florida del Inca” en 1605, practicando el oficio histórico gracias a los testimonios de veteranos como Gonzalo Silvestre.
Sin embargo, su gran giro ocurrió al publicar Comentarios Reales de los Incas en 1609, una obra que comenzó como una de las primeras enciclopedias sobre la historia inca, sus costumbres y la grandeza de aquel imperio. Este trabajo fue posible gracias a su doble herencia mestiza, lo que le permitió acceder a memorias personales, relatos familiares y fuentes impresas inaccesibles para los cronistas españoles.
Con ese único libro se posicionó como el primer cronista en reconciliar dos culturas desde el mestizaje cuzqueño, transformando para siempre la visión que antes se tenía de los incas, gracias a él hoy contamos con un archivo real que nos sirve como puente hacia el pasado y que nos permite sentirnos orgullosos de lo que aún somos.
Fecha: 13/04/2026
Fuente: Memoria Perú
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