
Especialista de la UTP destaca la importancia de convertir la lectura en una experiencia atractiva, participativa y cercana para estudiantes.
Fomentar el hábito de la lectura en niños y jóvenes es uno de los principales retos del sistema educativo. En un contexto marcado por la inmediatez digital, lograr que los estudiantes se interesen por los libros requiere estrategias que conecten con sus intereses y experiencias cotidianas.
Ana Vega, coordinadora académica de Educación, del campus Huancayo de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que la clave está en cambiar la forma en que se presenta la lectura dentro y fuera del aula. “Más que imponerla como una obligación, la idea es que la lectura se perciba como algo agradable, interesante y cercano a lo que les gusta”, explica.
Lectura con participación y motivación
Una de las estrategias más efectivas es involucrar a los estudiantes en la elección de los textos. Permitir que opinen y decidan qué leer incrementa su motivación y compromiso. “El docente debe orientar y sugerir, pero sin imponer, para evitar que la lectura se convierta en una carga”, destaca la coordinadora.
Asimismo, es fundamental generar espacios que inviten a leer. Contar con rincones cómodos, materiales atractivos y momentos específicos dentro de la jornada escolar permite que la lectura se convierta en un hábito. “No se trata de leer de manera ocasional, sino de hacerlo todos los días, aunque sea por unos minutos”, añade.

Estrategias diferenciadas
En el caso de los niños, despertar la curiosidad es esencial. Actividades como observar la portada de un libro, anticipar la historia o realizar lecturas en voz alta contribuyen a generar interés. También, resultan útiles las dramatizaciones y juegos que convierten la lectura en una experiencia dinámica.
Para los jóvenes, es importante fomentar un rol más activo. Debates, clubes de lectura, recomendaciones entre pares o la creación de reseñas permiten que los estudiantes conecten lo leído con su realidad.
El rol clave de la familia
De igual manera, el entorno familiar cumple un papel determinante en la formación de lectores. Cuando los padres promueven la lectura en casa, los hijos tienden a replicar ese comportamiento. “No se trata solo de leer, sino de disfrutar ese tiempo en familia”, enfatiza la especialista.
Finalmente, Ana Vega subraya que desarrollar el hábito lector requiere constancia y creatividad tanto en la escuela como en el hogar. “Cuando la lectura se vive como una experiencia libre, entretenida y compartida, los estudiantes no solo desarrollan el gusto por leer, sino también habilidades clave para su futuro como mejorar la forma de escribir y hablar con claridad y seguridad” concluye.
Fuente: UTP
23/04/2026
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