
El 11 de mayo de 1822 fue fusilada en Huamanga la ayacuchana María Parado de Bellido, quien prefirió la muerte antes que delatar a los patriotas, su sacrificio la convirtió en símbolo de valentía femenina y de lealtad a la gesta independentista.
En la pampa o plazuela del Arco de Huamanga, las tropas realistas formaron el pelotón de fusilamiento frente a una mujer ayacuchana que ya había dicho que no hablaría; María Parado de Bellido ese día, convirtió su ejecución en uno de los pasajes más emblemáticos de la lucha por la independencia del Perú.
Nacida en Paras, Cangallo, el 5 de julio de 1777, fue hija de una familia humilde criolla y se casó muy joven con el comerciante Mariano Bellido, con quien tuvo siete hijos. En medio de la tormenta independentista, su esposo y sus hijos varones se incorporaron a las guerrillas que resistían al poder colonial, y María, desde Huamanga, asumió un papel discreto pero clave de enviar información al ejército patriota.
Estas cartas, firmadas con seudónimos como “Andrea”, trazaban rutas invisibles de resistencia en la sierra y ayudaban a los patriotas a anticiparse a los ataques españoles, convirtiendo su escritorio clandestino en centro de inteligencia.
El destino cambió cuando, en 1822, los realistas encontraron una de esas misivas en la ropa de la patriota y la apresaron en Huamanga, donde confinada y sometida a torturas, se negó a responder cualquier interrogatorio, abrazando su condición de madre y patriota.
Hoy su nombre acompaña escuelas, plazas, calles y efemérides escolares, y cada 11 de mayo se recuerda su acción heroica como símbolo de coraje, integridad y resistencia silenciosa frente al poder opresor.
Fecha: 12/05/2026
Fuente: WordPress
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