
Entre aguas turquesas, misticismo y sabor campestre, este rincón de Chupaca es un escape perfecto para el fin de semana.
Texto y fotos: Angie Sáez
Ubicado en la carretera que conduce a la Reserva Paisajista Nor Yauyos Cochas, se encuentra Angasmayo, una apacible zona rural perteneciente a la provincia de Chupaca. Para llegar a este destino desde Huancayo, el viajero debe trasladarse primero hasta la plaza principal de Chupaca, lugar donde se abordan los autos o minivans que, tras un recorrido de aproximadamente 30 minutos, permiten descender en el paradero conocido localmente como «La playita».

El paisaje es dominado por el imponente río Cunas, cuyas serenas aguas de color verde turquesa corren al costado de la carretera, acompañando todo el trayecto. El sector recibe el nombre de «La playita» debido a su particular geografía plana y cercana al caudal. Allí, entre el constante canto de las aves locales, además de la abundancia de retama que perfuma y pinta el ambiente, los visitantes pueden refrescarse y disfrutar de la tranquilidad que ofrece el entorno natural.
Al cruzar el rústico puente colgante, el circuito revela uno de sus principales atractivos, la piscigranja «Cunas», que está rodeada de flora, fauna y absoluta calma. Este recinto cuenta con 24 pozas especializadas donde se crían tanto las variedades comunes de trucha como las exóticas truchas albinas; los ejemplares son clasificados meticulosamente según su talla y peso para su posterior venta, ofrecida a 15 soles el kilo.
También a los alrededores, se puede encontrar una diversidad de ofertas gastronómicas, a través de diversos restaurantes campestres como «Casa Duende» y «Los Aukish». Establecimientos en los cuales se ofrecen platillos tradicionales de la región como la infaltable trucha frita, la caja china, el chicharrón y variadas parrillas, ideales para el almuerzo familiar.
Más allá, en el corazón del poblado, se erige su plaza principal, cuya antigüedad supera los 40 años según el testimonio de los propios residentes, algo que, es reflejado en su arquitectura tradicional, edificada a base de adobes y coronada por una imponente torre. A un costado, se encuentra algo peculiar, la «piedra de los abuelos» que, de acuerdo con la tradición oral, parece haber fungido antiguamente como un depósito de agua bendita debido a su ubicación y forma.
Visitar Angasmayo es, en definitiva, una oportunidad para desconectarse del bullicio urbano y reencontrarse con la esencia de la región. Es un destino idóneo que no solo invita al descanso familiar del fin de semana, sino que también compromete al público a valorar y preservar aquellos rincones donde la naturaleza aún es abundante.
Dato: Se extiende en el valle formado por el río Cunas, siendo un corredor natural excelente para paseos y días de campo. Es ideal visitarlo durante la temporada seca (de mayo a octubre) para disfrutar de los paisajes ribereños con mayor seguridad, ante crecidas estacionales.
Ed. Junio 2026
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