
La congestión y falta de infraestructura afectan economía, productividad y calidad de vida.
Chiclayo enfrenta una crisis vial que le cuesta más de 500 millones de soles al año. Recorrer apenas 12 kilómetros puede tomar hasta 23 minutos, casi tres veces más que en ciudades con buena planificación vial. Según el ingeniero Mario Candia, esta situación compromete seriamente la competitividad, seguridad y bienestar de los ciudadanos.
Sectores estratégicos como el comercio, agroindustria, construcción y manufactura son los más afectados por el tráfico lento y el caos generado por un transporte informal, desordenado y sin fiscalización efectiva. A pesar de contar con cerca de 800 mil habitantes, Chiclayo no tiene autopistas urbanas ni un sistema integrado de transporte público.
Aunque el Plan de Desarrollo Metropolitano fue actualizado en 2024, las obras clave siguen sin ejecutarse. Candia advierte que, si bien existen propuestas, su aplicación es mínima y urge un enfoque urbano a largo plazo, consensuado y sostenido.
Jaime Graña Belmont, del Gremio Automotor, señaló que la congestión vehicular no solo afecta a Chiclayo, sino a todo el país. Desde la Asociación Automotriz del Perú, reafirmó el compromiso del sector privado para colaborar en el desarrollo de infraestructura moderna y sistemas de transporte eficientes.
El tráfico en Chiclayo no es solo un problema de movilidad, es un freno al desarrollo. La ciudad necesita decisiones urgentes, inversiones reales y trabajo conjunto entre Estado y sector privado para no seguir perdiendo tiempo y futuro.
Fuente: AAP / 28/04/2025
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