
Para Quirino Olivera, quien ha dedicado su vida a la excavación, el cacao es mucho más que un producto: «Es el último mensajero para salvar la Amazonía».
Imagina retroceder más de 5300 años y descubrir que la raíz de un tesoro moderno como el cacao está en el corazón de la Amazonía peruana. Esto fue exactamente lo que ocurrió en el evento internacional Chocoa 2025 en Ámsterdam, cuando el arqueólogo peruano Quirino Olivera presentó su impresionante hallazgo: las primeras pruebas de la domesticación del cacao en la Huaca Montegrande, en Jaén, Cajamarca. Este descubrimiento no solo altera nuestra comprensión del origen del cacao, sino que también subraya el rol fundamental de la Amazonía en la evolución cultural y económica de las primeras sociedades humanas.
Durante este evento, que reunió a miles de expertos, chocolateros y empresarios de todo el mundo, una de las presentaciones más destacadas fue la de Olivera, quien reveló que el cacao más antiguo conocido en el planeta se encontraba en Perú. Más de 8000 asistentes, rodeados de chocolate de alta gama, catas exclusivas y ponencias sobre el cacao sostenible, fueron transportados por unos momentos a un pasado lejano, donde la selva amazónica fue el crisol de una de las plantas más valoradas de la humanidad.

En su presentación en Chocoa 2025, Olivera no solo habló de descubrimientos arqueológicos, sino también de un mensaje más grande: el cacao, ese fruto ancestral, tiene el poder de restaurar y proteger la Amazonía. Este símbolo de la conexión entre el pasado y el futuro, junto con el legado cultural que representa, está llevando a nuevos descubrimientos en la zona. Las próximas excavaciones en Montegrande, como la búsqueda de la tumba de un líder religioso enterrado en el centro de la espiral, prometen desvelar aún más secretos, incluido el de la relación entre el cacao y los ritos más sagrados de esta antigua cultura.
En 2025, un nuevo capítulo de esta historia se escribirá gracias al apoyo del Plan Binacional Perú-Ecuador, que financiará las próximas fases del proyecto. Además, en colaboración con APPCacao, se busca restaurar la genética de estos árboles ancestrales y proteger los cultivos de cacao antiguos, abriendo un nuevo camino para la sostenibilidad y el comercio justo.
El viaje hacia este descubrimiento comenzó mucho antes de que el cacao peruano se hiciera famoso en el mundo. En 1978, la comunidad local de Montegrande había construido una iglesia en lo alto de un montículo, pero algo extraño ocurrió: los bebés que llegaban a este sitio enfermaban de un mal conocido como «el mal del susto», un fenómeno que eventualmente obligó a abandonar el lugar. En las décadas posteriores, la iglesia se transformó en un vertedero, hasta que, en 2010, Quirino Olivera y su equipo decidieron desenterrar la historia de este lugar olvidado.
Lo que parecía una excavación común se convirtió en un acto profundo de respeto hacia la tierra. Antes de comenzar con los trabajos, celebraron una ceremonia ancestral dedicada a la Pachamama, buscando permiso y bendición para la búsqueda. Tras 15 años de arduo trabajo, Montegrande emergió como uno de los descubrimientos arqueológicos más significativos, desafiando las teorías previas sobre el origen del cacao. Cada capa removida revelaba un panorama que alejaba aún más la narrativa tradicional, señalando a la Amazonía como el epicentro del cacao, mucho antes de su vínculo con Mesoamérica.
Montegrande: El Lugar Donde Nació el Cacao
Las excavaciones no sólo descubrieron vestigios de una civilización avanzada, sino que también desenterraron una imponente estructura en espiral, considerada el templo más antiguo de América. Este hallazgo, que data de hace más de 5500 años, reveló un papel central para el cacao en rituales religiosos y ceremoniales. En las excavaciones también se encontraron esculturas de cacao talladas en piedra, y figuras como la cabeza de un jaguar y la mandíbula de una llama, lo que sugiere que el cacao estaba vinculado a creencias chamánicas y prácticas rituales.
«Se pensaba que en la Amazonía no existían grandes construcciones o desarrollos culturales, pero lo que hemos encontrado desafía esa visión», comentó Olivera. Con este hallazgo, las narrativas históricas sobre el cacao, hasta ahora dominadas por Mesoamérica, se reescriben para dar un lugar central a la Amazonía.
Fuente: Inforegión_25/02/2025
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