
La dramaturga peruana vive entre Madrid y Lima un momento decisivo: el estreno de Maybe Baby, la obra que comenzó hace una década, coincide con una etapa personal marcada por la enfermedad, la búsqueda de calma y una nueva manera de entender la escritura.
Cinthia Delgado observa el otoño madrileño desde su casa mientras la noticia de que Maybe Baby se presenta en Lima le atraviesa los días. La obra, escrita al poco tiempo de llegar a España, por fin subió a escena nueve años después, convirtiéndose en un punto de luz en una etapa vital compleja. Aunque no pudo estar en el estreno, acompaña a la distancia el trabajo del elenco y de la directora que llevó su texto al escenario.
La historia nació de las experiencias que vivió al instalarse en Madrid, entre ellas la sorpresa al encontrarse con eventos dedicados a la maternidad subrogada. Aquella impresión, unida a sus propias vivencias personales, dio forma a un relato que cuestiona decisiones, expectativas y las tensiones entre modernidad, consumo y maternidad. Ese material fue creciendo durante años de reescrituras hasta convertirse en una pieza que hoy viaja más allá del lugar donde fue concebida.
Delgado recuerda que su vínculo con la escritura comenzó en la escuela, donde compartía relatos con amigas y se animó a crear pequeñas obras. Ya adulta, equilibró su carrera publicitaria con estudios de dramaturgia, influida por lecturas diversas y por la cercanía al teatro desde la infancia. Para ella, escribir es un proceso íntimo que se completa cuando otro interpreta lo que imaginó.
El estreno de Maybe Baby llega mientras enfrenta un diagnóstico de cáncer de pulmón, una lucha que la obligó a replantear rutinas, prioridades y pensamientos. En medio de hospitalizaciones y tratamientos, ha encontrado en la escritura un refugio, aunque sus textos recientes reflejan el desafío emocional del proceso. Hoy, sin embargo, busca una mirada más luminosa y siente que su próxima obra giraría en torno a alguien que intenta curarse, explorando la relación entre mente, cuerpo y posibilidad.
Entre la maternidad, la creación y la enfermedad, Delgado avanza con una convicción renovada: transformar lo que vive en historias que puedan acompañar a otros. Su barca, como ella la llama, navega entre el miedo y la esperanza mientras la obra que empezó hace una década continúa encontrando nuevos escenarios.
Fuente: Perú21 / 27/11/2025
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