
Romper con los tiempos regulares de comida puede causar gastritis, alterar el metabolismo y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, advierte una especialista en nutrición.
Una alimentación saludable no solo se basa en lo que se come, sino también en cuándo se come. Así lo afirma la nutricionista Lorena Saavedra, docente investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la USIL, quien advierte que comer fuera del horario habitual puede afectar gravemente el sistema digestivo y favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas como la gastritis, úlceras e incluso cáncer gástrico.
“El cuerpo humano está programado para digerir alimentos en determinados momentos del día. Alterar esta rutina hace que los ácidos gástricos se produzcan sin que haya comida que digerir, lo que termina dañando la mucosa del estómago”, explica Saavedra. Este proceso puede generar gastritis, una inflamación que, de volverse crónica, impacta negativamente en la calidad de vida de las personas.
Además de los problemas gástricos, comer fuera de hora puede modificar el metabolismo, provocando desequilibrios en la composición corporal. Aunque este hábito no causa diabetes directamente, fomenta conductas alimentarias desordenadas —como los atracones nocturnos— que alteran los niveles de glucosa en sangre y aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.
Saavedra advierte que incluso un par de comidas fuera de horario a la semana, mantenidas durante algunos meses, pueden producir daños, dependiendo del organismo de cada persona. A esto se suma el riesgo del consumo de alimentos de dudosa procedencia, comunes en la comida callejera, que pueden estar contaminados y agravar la irritación gástrica. El tabaquismo y el alcohol también son factores que intensifican el problema.
Para prevenir estos trastornos, la especialista recomienda identificar y corregir los hábitos personales, establecer horarios alimenticios regulares y priorizar la calidad de los alimentos, especialmente cuando se come fuera de casa. “La clave está en la constancia y en escuchar al cuerpo. La prevención comienza en la rutina diaria”, concluye.
Fuente: La República / 24/07/2025
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