
Una inusual ola de frío en el sur del estado deja al descubierto la vulnerabilidad de estos reptiles de sangre fría.
El sur de Florida atraviesa una de las olas de frío más intensas de los últimos años, con temperaturas que han descendido por debajo de los niveles habituales para una región asociada al clima tropical. Este fenómeno no solo ha impactado en la vida cotidiana de sus habitantes, sino también en la fauna local, particularmente en las iguanas verdes.
Estos reptiles, originarios de zonas cálidas de Centro y Sudamérica, dependen del calor externo para regular su temperatura corporal. Cuando los termómetros caen por debajo de los 10 grados Celsius, su metabolismo se ralentiza drásticamente y entran en un estado de letargo o parálisis temporal. Al perder fuerza muscular, muchas iguanas que descansan en los árboles dejan de sujetarse y caen al suelo, aunque permanecen vivas.
Ante esta situación, la Comisión de Pesca y Conservación de la Vida Salvaje de Florida emitió alertas preventivas e incluso autorizó de manera excepcional a los ciudadanos a retirar estos animales de sus propiedades y entregarlos a las autoridades. La entidad recordó además que la iguana verde es una especie invasora que genera impactos negativos en los ecosistemas locales.
Las autoridades han advertido que no se debe intentar llevarlas a casa para calentarlas, ya que al recuperar su temperatura pueden reaccionar de forma defensiva. Cuando el clima se estabiliza, las iguanas suelen retomar su actividad normal, evidenciando cómo incluso en regiones cálidas, los cambios extremos de temperatura pueden alterar de forma inesperada el equilibrio natural.
FUENTE: BBC
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