
Por: Verónica Lévano
Fotos: Cortesía
El pasado sábado 15 de enero en las últimas horas de la tarde, cuando el buque tanque Mare Doricum de la empresa Repsol descargaba crudo de petróleo en la Refinería La Pampilla se produjo un grave accidente cuyas repercusiones se podrían observar horas más adelante.
Un enorme manto negro que se expande desde el mar de Ventanilla en el Callao con dirección al norte, va dejando un rastro de muerte por donde pasa; lobos marinos, medusas y aves guaneras, muchos de ellos arrastrados por la marea reposan en las playas inmóviles, sin aliento; unos cuantos todavía intentan aletear, sacudirse esa mancha negra que les succiona la vida.
Según las declaraciones brindadas por el ministro de ambiente, Rubén Ramírez Mateo, luego de reunirse con directivos de Repsol y hacer un reconocimiento de la zona afectada, se estima que son 6000 los barriles de petróleo derramados. Asimismo, sostuvo que “Habrá sanción de acuerdo a la acción u omisión que haya cometido la empresa”, ya que inicialmente Repsol declaró que el derrame fue de 7 galones de petróleo minimizando magnitud del desastre. En ese sentido, la multinacional podría ser sancionada con una multa de 30 mil UITs (Unidad Impositiva Tributaria).
La tragedia se extendido hasta la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, Islotes de Pescadores y la Zona Reservada Ancón. Según la titular de la OEFA, Miriam Alegría, el material oleoso se expandió en un área de 1.8 hectáreas, también dio a conocer que son reiteradas las oportunidades en que la Refinería de la Pampilla ha sido sancionada por incidentes similares.


Según director del laboratorio de biología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Yuri Hooker, el impacto del petróleo en el mar es devastador: Primero, afecta a las aves, mamíferos y organismos de la superficie, incluido el plancton, huevos y larvas de casi todas las formas de vida que hay en nuestro mar. Luego llega a playas de arena y rocas donde habitan cangrejos, machas, erizos, estrellas de mar, etc. que no pueden escapar y mueren al contacto con el hidrocarburo. Por último, el petróleo se mezcla con granos de arena y plancton y se adhiere a las rocas y organismos del fondo marino, así como a las branquias de los peces.
En ese sentido es preocupante pensar que “Son más de 50 kilómetros de distancia por tierra…el espacio en que se ha expandido el petróleo”, indica la bióloga marina Andrea Collantes, experta en derrames de hidrocarburos.
El lamentable suceso también ha impactado a los más de 500 miembros de la Asociación de Pescadores Artesanales de Ancón (Apescaa) y ha arruinado los avances que el Programa Océanos de The Nature Conservancy, había logrado en temas de conservación de ecosistemas marinos y bienestar junto a la Apescaa.
Durante las ultimas semanas se han pronunciado grupos de apoyo, como la sociedad civil, asociación de comerciantes, pescadores, ecologistas, entre otros para exigir que la empresa se haga responsable por las pérdidas.
Gracias tu mensaje ha sido enviado.
Te contacteremos a la brevedad posible.
Déjanos tus datos y nosotros te contactaremos. Los campos son obligatorios.