
El hallazgo, liderado por arqueólogos peruanos, confirma la existencia de un túnel de más de 1.750 metros que une Coricancha, Sacsahuamán, Muyumarca y Callispuquio, con un diseño que combina ingeniería avanzada y simbolismo andino.
Arqueólogos peruanos han descubierto una vasta red de túneles subterráneos incas, conocidos como chincanas, que conecta cuatro importantes sitios arqueológicos en Cusco: Coricancha, Sacsahuamán, Muyumarca y Callispuquio. El hallazgo fue realizado por los investigadores Jorge Calero y Mildred Fernández, como parte del Proyecto Chincana – Sacsahuamán.

La investigación confirmó la existencia de una vía principal de más de 1.750 metros de longitud, ubicada a una profundidad que varía entre 1,4 y 2,5 metros. Además, se identificaron ramales secundarios que se extienden hacia otros sectores arqueológicos y atraviesan zonas del trazado urbano colonial.
Los túneles fueron construidos por los incas mediante un complejo sistema de ingeniería: excavaron zanjas profundas, las reforzaron con muros de piedra y las cubrieron con vigas labradas, formando techos perfectamente ensamblados. Sobre estas estructuras subterráneas se construyeron caminos, andenes e incluso calles, lo que permitió ocultarlas durante siglos.

El trazo principal parte del sector del Rodadero en Sacsahuamán, pasa por la explanada arqueológica cercana al río Choquechaca, bordea el Palacio de Colcampata, cruza el templo de San Cristóbal y finaliza en el templo de Santo Domingo, construido sobre el Coricancha.
En la cosmovisión andina, las chincanas no solo tenían una función práctica de comunicación entre centros administrativos y rituales del Tahuantinsuyo, sino también un componente simbólico y espiritual. Eran consideradas vías de conexión energética entre espacios sagrados, posiblemente utilizadas en ceremonias o rituales de iniciación.
El hallazgo fue posible gracias a la combinación de fuentes históricas —como crónicas del Inca Garcilaso de la Vega, un manuscrito jesuita anónimo de 1594 y estudios de Manuel Chávez Ballón— y modernas herramientas tecnológicas. Se utilizaron pruebas acústicas para identificar ecos en zonas huecas, y georradares que revelaron estructuras trapezoidales bajo tierra.
El próximo paso del equipo investigador será iniciar excavaciones en puntos clave para explorar más a fondo esta red de pasadizos, que podría ofrecer nuevas revelaciones sobre la planificación urbana y la cosmovisión del imperio incaico. Este descubrimiento reafirma la relevancia mundial de Cusco como epicentro arqueológico.
Fuente: La República / 23/06/2025
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