
En este día se recuerda que el sinhogarismo no es solo falta de techo, sino una forma extrema de exclusión que exige respuestas estructurales y humanas
Este 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de las Personas Sin Hogar, una fecha que busca visibilizar la situación de quienes viven en la calle o en condiciones de vivienda precaria. Aunque no está oficializada por organismos internacionales, la jornada ha sido adoptada por múltiples países y organizaciones como una oportunidad para reflexionar sobre el sinhogarismo como problema social, sanitario y político.
El término abarca desde quienes duermen en la vía pública hasta quienes habitan en albergues temporales, asentamientos informales o viviendas sin servicios básicos. Según estimaciones globales, más de 900 millones de personas viven en condiciones de informalidad habitacional, y millones más enfrentan el desarraigo total. La esperanza de vida de una persona sin hogar puede ser hasta 30 años menor que la del promedio poblacional, debido a la exposición constante a enfermedades, violencia, desnutrición y falta de atención médica.
El sinhogarismo está estrechamente vinculado con la salud mental, el desempleo, la violencia familiar y el debilitamiento de las redes comunitarias. Por ello, diversas organizaciones insisten en que no basta con ofrecer albergues temporales: se requieren políticas públicas sostenidas, que incluyan vivienda accesible, atención psicosocial, programas de empleo y prevención del desalojo.
Este día no solo busca generar conciencia, sino también interpelar a gobiernos, medios y ciudadanía sobre el tipo de sociedad que se quiere construir. Una que excluye o una que acoge. Porque detrás de cada persona sin hogar hay una historia, una dignidad y una posibilidad de reconstrucción.
BITÁCORA / 10/10/2025
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