
En un mundo donde incluso los hábitos más simples generan debate, una pregunta divide a millones de personas: ¿es mejor bañarse por la mañana o antes de dormir?
Para muchos, comenzar el día bajo la ducha es casi un ritual indispensable. La sensación de frescura, el agua tibia recorriendo el cuerpo y el efecto revitalizante se convierten en un impulso que los ayuda a despertar y enfrentar la rutina. “Ducharse por la mañana elimina los microbios y el sudor acumulados durante la noche, y es una forma de empezar el día más limpia y fresca”, explica la investigadora Penny Freestone. Por otro lado, quienes prefieren bañarse de noche argumentan que hacerlo antes de acostarse permite deshacerse del polvo, la transpiración y la contaminación del día. Además, llegar a la cama con la piel libre de impurezas mejora la sensación de descanso y la higiene del entorno de sueño.
Más allá de la preferencia personal, la ciencia ha encontrado algunos efectos interesantes. Un metaanálisis que revisó 13 estudios concluyó que tomar una ducha o un baño caliente de unos 10 minutos entre una y dos horas antes de dormir ayuda a conciliar el sueño con mayor rapidez. Esto se debe a que la elevación y posterior descenso de la temperatura corporal actúan como señales para el reloj circadiano, indicando al organismo que es momento de descansar.
El profesor David Wilkinson, experto en neurociencia, aclara que la hora exacta de la ducha no tiene un impacto significativo en la salud general, siempre que se mantenga una higiene adecuada. “Si te duchas una vez al día, probablemente no importe a qué hora lo hagas”, señala. Incluso, investigaciones recientes sugieren que ducharse entre dos y tres veces por semana, junto con la limpieza diaria de las zonas clave del cuerpo, es suficiente para la mayoría de las personas.
Los especialistas en piel también recomiendan no obsesionarse con el número de duchas, ya que el exceso puede resecar la piel y eliminar los aceites naturales que la protegen. “La clave está en encontrar un equilibrio entre la higiene, comodidad y cuidado de la piel”, advierte la microbióloga Sally Bloomfield.
Además, señalan que dormir en sábanas limpias y ventiladas es incluso más relevante que la hora del baño. Una cama poco higiénica puede acumular bacterias, ácaros y sudor, lo que aumenta el riesgo de alergias o infecciones cutáneas leves.
La respuesta es que no existe una hora universalmente “mejor” para ducharse. Lo que sí se sabe es que el baño nocturno puede ayudar a mejorar la calidad del sueño, mientras que el matutino despierta y aporta energía. La elección depende del estilo de vida, el clima, la cultura y las preferencias personales. Lo importante es mantener hábitos de higiene consistentes, cuidar la salud de la piel y procurar un descanso de calidad. Al final, más allá de si eres #TeamMañana o #TeamNoche, lo fundamental es sentirse cómodo y fresco en el momento del día que más lo necesites.
Fuente: BBC / 24/09/2025
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