
Imágenes satelitales muestran al gigantesco A23a desintegrándose mientras se derrite en aguas más cálidas del Atlántico Sur.
El gigantesco iceberg A23a, alguna vez considerado el más grande del mundo tras desprenderse de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986, se encuentra en su fase final de existencia. Imágenes recientes captadas por satélites de la NASA muestran que ha perdido gran parte de su masa, presenta extensas zonas de agua de deshielo en su superficie y se ha vuelto inestable, lo que indica que su desintegración total podría ocurrir en los próximos días o semanas.
Durante décadas, A23a permaneció casi intacto, incluso encallado en el mar de Weddell durante más de 30 años antes de liberarse en 2020 y comenzar a desplazarse hacia el norte impulsado por corrientes oceánicas. Tras fragmentarse en múltiples ocasiones y adentrarse en aguas más cálidas del Atlántico Sur, el enorme bloque de hielo ha continuado reduciéndose rápidamente.

A lo largo de su trayectoria, el iceberg atrajo la atención de científicos por sus dimensiones y su impacto potencial en ecosistemas marinos, especialmente cerca de la isla Georgia del Sur, donde su presencia generó preocupaciones por la fauna local como pingüinos y focas. Aunque finalmente no causó un gran impacto directo en la isla, su retroceso y fragmentación destacan la fragilidad de estas formaciones gigantes ante cambios ambientales.
La desaparición de A23a subraya un fenómeno natural acelerado por el calentamiento de los océanos. Su declive es observado de cerca no solo por su magnitud, sino también por lo que representa en términos de estudio climático y los efectos del aumento de temperaturas en las regiones polares.
Fuente: BAE Negocios
14/01/2026
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