
Ubicado en el Parque Nacional Sierra del Divisor, el Cerro El Cono desafía el conocimiento geológico y cultural del Perú. Su forma piramidal y su biodiversidad oculta siguen siendo un misterio para la ciencia.
En el corazón de la Amazonía peruana, en el Parque Nacional Sierra del Divisor, se alza el imponente Cerro El Cono, una formación natural que supera los 400 metros sobre el nivel del mar. Con una altura que excede en 246 metros la Gran Pirámide de Guiza, este cerro volcánico, de forma cónica casi perfecta, es uno de los secretos mejor guardados del Perú. A pesar de su visibilidad desde más de 400 km de distancia, su acceso es extremadamente limitado debido a la densa vegetación y la falta de caminos, lo que lo convierte en un misterio geológico y cultural.

El Cerro El Cono es una estructura originada hace unos 5 millones de años durante el período Cenozoico a partir de erupciones volcánicas que expulsaron ceniza y rocas, formando una pirámide natural. Esta anomalía geológica, con su origen volcánico mucho más joven que el de las montañas andinas, ha cautivado a científicos y exploradores por su rara formación simétrica.
En los alrededores del cerro habita la comunidad indígena Iskonawa, que mantiene un aislamiento voluntario y una cosmovisión profunda, especialmente vinculada al cerro, al que consideran sagrado. Su lengua única y sus prácticas tradicionales de caza, pesca y agricultura itinerante muestran una relación armoniosa con la selva y el paisaje que los rodea.
El Cerro El Cono no solo es un fenómeno geológico, sino también un símbolo de la conexión ancestral entre la naturaleza y las comunidades indígenas. Su preservación y estudio podrían ofrecer claves valiosas sobre la historia geológica y cultural de la región.
Fuente: La República / 06/05/2025
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