
Un conjunto de vértebras, olvidado durante casi cuatro décadas en un museo de Dinamarca, permitió a los científicos estimar con mayor precisión las dimensiones del gigantesco tiburón prehistórico.
Un grupo de vértebras del extinto megalodón (Otodus megalodon), que permaneció almacenado y sin catalogar durante cerca de 40 años en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, ha permitido a los investigadores obtener nuevas evidencias sobre el tamaño real de uno de los mayores depredadores marinos que existieron.
Tras analizar los fósiles mediante tomografía computarizada y compararlos con especies actuales, los especialistas estiman que este enorme tiburón habría alcanzado unos 24,3 metros de longitud y un peso cercano a 94 toneladas, equivalente a varios autobuses de gran tamaño.
El paleobiólogo Kenshu Shimada destacó que una de las vértebras recuperadas sería la más grande registrada hasta ahora en un tiburón y, posiblemente, el mayor fósil vertebral conocido entre los peces. Debido a que el esqueleto del megalodón estaba compuesto principalmente por cartílago, son muy pocos los restos que lograron conservarse, lo que convierte este descubrimiento en una valiosa fuente de información científica.
Las investigaciones también identificaron escamas y restos fósiles de otros tiburones, entre ellos el tiburón peregrino, hallazgo que ofrece nuevas pistas sobre la alimentación de este gigantesco depredador y sobre la biodiversidad que existía en los océanos durante el Mioceno.
Los científicos consideran que estos fósiles permitirán comprender mejor la biología, el papel ecológico y la evolución del megalodón, además de reconstruir con mayor precisión el ecosistema marino en el que habitó hace millones de años.
La República
03/07/2026
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