
Las bajas temperaturas obligan al organismo a trabajar más para mantener el calor, lo que puede disparar la presión arterial y aumentar el riesgo cardiaco.
Durante el invierno, las bajas temperaturas no solo provocan resfríos y malestares respiratorios, también pueden poner en riesgo la salud del corazón. El cuerpo humano, al exponerse al frío, reacciona de forma natural para conservar el calor interno: los vasos sanguíneos se contraen, lo que eleva la presión arterial y obliga al corazón a bombear con mayor fuerza. Esta reacción puede parecer inofensiva en personas saludables, pero representa un peligro considerable para quienes ya padecen de enfermedades cardiovasculares, hipertensión o diabetes, aumentando el riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
El doctor Rubén Azareño, cardiólogo del Hospital Nacional Dos de Mayo, explica que cuando el cuerpo está expuesto a temperaturas muy bajas, el sistema circulatorio debe hacer un sobreesfuerzo. Este incremento en la exigencia puede desencadenar eventos cardíacos graves si no se toman precauciones adecuadas. Además, el especialista recuerda que la sensación de frío no solo afecta de manera directa, sino también a través de otras enfermedades que suelen presentarse en esta temporada, como la gripe o las infecciones respiratorias, que también podrían complicar cuadros cardíacos en personas vulnerables.
Para proteger la salud del corazón durante el invierno, es fundamental mantener un estilo de vida saludable y tomar medidas preventivas. Alimentarse bien, mantenerse activo mediante ejercicios adecuados para la edad y condición física, y no descuidar el tratamiento de enfermedades preexistentes son aspectos clave. También es importante evitar los cambios bruscos de temperatura, como salir de casa sin la ropa adecuada o tomar bebidas muy frías inmediatamente después del ejercicio o la ducha. Además, las vacunas contra la influenza y el neumococo son especialmente recomendadas, ya que las infecciones respiratorias pueden generar inflamaciones que agravan los riesgos cardíacos.
Finalmente, el cardiólogo recuerda a la población estar atenta a cualquier señal de alerta. Si se presenta un dolor en el pecho que se irradia hacia el brazo izquierdo, la espalda o la mandíbula, acompañado de sudor frío, dificultad para respirar o mareos, se debe acudir de inmediato al centro de salud más cercano. El tiempo es un factor clave en la atención de una emergencia cardiovascular, y actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Fuente: Perú21 / 14/07/2025
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