
Expertos en neurociencia y psicología social confirman que las interacciones espontáneas con desconocidos activan circuitos cerebrales vinculados al bienestar.
En un mundo hiperconectado pero cada vez más solitario, hablar con desconocidos puede parecer incómodo o muchas veces riesgoso. Sin embargo, investigaciones recientes y reflexiones de expertos como Nicholas Epley (Universidad de Chicago) y Catherine Dulac (Universidad de Harvard) revelan que estas interacciones tienen efectos positivos y duraderos en nuestro estado emocional.
Según Epley, entablar conversaciones con extraños aumenta el bienestar, la simpatía y el estado de ánimo, aunque muchas personas subestiman cuánto lo disfrutan. En sus estudios de comportamiento, observó que los participantes que conversaban con desconocidos en trenes, parques o cafés reportaban sentirse más conectados y valorados que quienes evitaban el contacto.
Por su parte, Dulac ha demostrado que el comportamiento social activa circuitos cerebrales específicos incluso en animales “Si les das a elegir a una rata entre cocaína y otra rata, elegirá la rata”, afirma, que la necesidad de interacción está profundamente vinculada a nuestra naturaleza biológica.
El artículo también explora el enfoque psicoanalítico de Julia Kristeva, quien sostiene que el encuentro con un desconocido puede reflejar aspectos inconscientes de nosotros mismos. “El extraño está dentro de nosotros”, menciona, sugiriendo que la incomodidad que sentimos puede ser una proyección de nuestros propios conflictos internos.
Más allá de lo emocional, estas interacciones ofrecen una oportunidad para la autoexploración, la apertura mental y la reducción de prejuicios.
Fuente: El País / 31/07/2025
Gracias tu mensaje ha sido enviado.
Te contacteremos a la brevedad posible.
Déjanos tus datos y nosotros te contactaremos. Los campos son obligatorios.