
Comunidades de todo Perú rinden tributo a la Madre Tierra en una jornada que marca el inicio del nuevo ciclo agrícola y la preservación de identidades ancestrales.
Cada primero de agosto los pueblos andinos renuevan su vínculo sagrado con la naturaleza a través del Pachamama Raymi o Día de la Pachamama. Es considerada el inicio del nuevo año agrícola, diversas regiones del Perú como Cusco, Puno, Junín y Ayacucho se convierten en escenarios de ceremonias ancestrales de «pago a la Tierra”.
Los rituales, liderados por paqos y sabios comunitarios, consisten en ofrecer a la tierra hojas de coca, chicha de jora, cereales, flores y alimentos tradicionales. Estas ofrendas se depositan en hoyos excavados en el suelo como un acto recíproco para agradecer las cosechas obtenidas durante el año y para solicitar protección, fertilidad y prosperidad ante las nuevas siembras.
La celebración de la Pachamama ha cobrado una relevancia contemporánea vinculada a la sostenibilidad y la preservación ecológica. Para las comunidades y diversas organizaciones culturales, este día funciona como una plataforma de reflexión sobre la conservación de los suelos, el uso responsable del agua y la urgencia de contrarrestar los efectos del cambio climático en los valles interandinos.
La festividad atrae a visitantes nacionales y extranjeros interesados en experimentar el turismo vivencial y conocer de cerca la cosmovisión andina.
Con estas ceremonias en los campos y Apus protectores, las regiones del interior del país reafirman la vigencia de una tradición milenaria que mantiene viva la herencia cultural del Perú.
Gobierno del Perú
01/08/2026
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