
El 51 % de la población peruana enfrenta dificultades para acceder a alimentos nutritivos, una crisis silenciosa que impacta la salud, el desarrollo infantil y la productividad laboral.
La inseguridad alimentaria se ha convertido en una amenaza persistente en el Perú, afectando a más de 16.6 millones de personas. Según un informe reciente de la FAO, más de la mitad de la población vive con dificultades para acceder a alimentos seguros y nutritivos, y uno de cada cinco peruanos sufre inseguridad alimentaria aguda, una forma más severa de esta problemática.
Las consecuencias son múltiples y profundas. La salud es una de las más golpeadas: la falta de acceso regular a una alimentación balanceada incrementa el riesgo de enfermedades como la anemia, la desnutrición crónica y males no transmisibles como la diabetes e hipertensión. En los niños, los efectos son aún más graves, ya que la mala alimentación afecta su desarrollo cognitivo y su rendimiento escolar.
En el plano laboral, la desnutrición reduce la energía y capacidad de concentración en adultos, limitando su productividad. A nivel emocional, la constante preocupación por la falta de comida genera altos niveles de estrés, ansiedad y depresión, especialmente en hogares vulnerables.
Frente a esta crisis, ADRA Perú ha lanzado la campaña Auxiliatón 2025, con el objetivo de recaudar S/ 1.5 millones para asistir a más de 50 mil personas. La ayuda incluirá kits de alimentos, cocinas portátiles y comidas calientes, enfocándose en zonas críticas como Lima y Arequipa. La inseguridad alimentaria no solo es un problema de pobreza: es un reto de salud pública que exige atención urgente.
Fuente: Perú21 / 27/08/2025
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