
Un autor que incorporó los avances de su tiempo a la literatura de aventuras, sin pretender ser científico ni profeta del futuro.
Julio Verne fue un escritor que encontró en la ciencia y en los avances tecnológicos de su tiempo una fuente narrativa para construir relatos de aventura. En el aniversario de su nacimiento, que se conmemora cada 8 de febrero, su obra es recordada no por sus aportes científicos, sino por su capacidad para integrar el conocimiento disponible del siglo XIX dentro de la literatura.
Nacido en 1828 en Nantes, Francia, Verne desarrolló su carrera en una época de exploraciones, inventos y expansión industrial. Su método consistía en documentarse cuidadosamente y utilizar esa información como base para historias de ficción pensadas para un público amplio. No buscaba responder preguntas científicas ni formular teorías, sino dotar de coherencia y realismo a sus novelas.
Obras como Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la Tierra, La vuelta al mundo en ochenta días y De la Tierra a la Luna forman parte de la serie Viajes extraordinarios. En ellas, la ciencia funciona como contexto y herramienta narrativa, al servicio del ritmo, la aventura y la construcción de personajes.
Más allá del entretenimiento, sus textos reflejan el entusiasmo y las tensiones de una época marcada por el progreso. La tecnología aparece como una posibilidad fascinante, pero también como un elemento que exige responsabilidad.
A casi dos siglos de su nacimiento, Julio Verne sigue siendo leído como lo que fue: un escritor que supo narrar su tiempo con imaginación, precisión documental y sentido literario.
08/02/2026
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