
La nueva estrategia de recolección no llegaría a ser tan lesiva para el ecosistema marítimo peruano.
En la Reserva Natural Punta San Juan, ubicada en Marcona (Ica), trabajadores de Agro Rural llevan a cabo una recolección controlada de guano que busca equilibrar la actividad productiva con la protección de especies emblemáticas como el pingüino de Humboldt. Según informó El País (Escobar la Cruz, 2025), la estrategia consiste en extraer el fertilizante natural con técnicas de bajo impacto, respetando los ciclos reproductivos de las aves y evitando la degradación del ecosistema.
Este modelo resulta clave en un contexto de crisis: de acuerdo con científicos citados por Reuters (2025), la población de aves guaneras en la costa peruana se redujo más del 75 % en tres años, afectada por la gripe aviar, el fenómeno El Niño y la sobrepesca. Sin embargo, estudios recientes (Doig-Alba et al., 2022) indican que la extracción regulada de guano no afecta significativamente la reproducción de los pingüinos, lo que confirma la viabilidad de una convivencia entre conservación y aprovechamiento sostenible.
El guano, además de ser un fertilizante de alto valor comercial, cumple funciones ecológicas fundamentales: aporta nutrientes al ecosistema marino y sirve como material para que los pingüinos construyan nidos que los protegen de depredadores y altas temperaturas (Nature Conservancy, 2025). Históricamente, su uso se remonta al Imperio Inca, que ya regulaba su extracción para preservar a las aves que lo producían.
En la actualidad, Perú mantiene un marco legal de protección como el Sistema de Reservas Nacionales Islas, Islotes y Puntas Guaneras, creado en 2009, lo que convierte a la gestión del guano en un ejemplo de cómo la conservación ambiental puede articularse con el desarrollo económico y la seguridad alimentaria.
Fuente: El País / 02/09/2025
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