
Una tarde de marzo, las familias se congregan a apreciar el festival de avelinos, unos personajes oriundos de San Jerónimo de Tunán, quienes representan a aquellos hombres que dieron su vida por defender su territorio.
Uno de los pasos de la tropa del Mariscal Andrés Avelino Cáceres durante la campaña de la Breña, fue el distrito de San Jerónimo de Tunán, un pueblo pequeño, pero de corazón valiente. De aquella época recogemos historias de los aguerridos “chalaysantos”, llamados así a los montoneros provenientes de estas tierras que se unieron a las tropas del tayta Cáceres, para pelear fielmente con espíritu patriótico contra los invasores chilenos.

Está acción ha perdurado con los años a través de la oralidad y las tradiciones, una de ellas en la danza de “los avelinos”, en donde se narra en forma de sátira pasajes de los antepasados. Ya en nuestros tiempos ha llegado en forma de celebraciones, una de ellas presente en el homenaje a San Roque, fecha principal de la festividad de los avelinos; pero no solo en agosto podemos apreciar esta costumbre, sino cada vez que el distrito debe presentar con orgullo su danza típica, la misma que fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el 2008.
Se cuenta que el pabellón que representa a los avelinos es el denominado “N° 10 de San Jerónimo”, conformado por personajes singulares, que hoy podemos ver representados por hombres de aspecto pícaro, alegre y amigables; su vestimenta remonta los uniformes desgastados de los soldados peruanos, su rostro con máscaras de piel de oveja se compara con lo exhausto y maltrecho de los luchadores, y los accesorios que llevan consigo son la prueba de las condiciones en las que los compatriotas tuvieron que defender nuestro territorio.

Actualmente, es una manifestación artística y cultural, que es deleitada por propios y extraños, en donde se interactúa con el avelino de manera festiva, entre música y comida. Entre los momentos de su representación está el “shacteo”, un acto hilarante que consiste en servir comidas diminutas a todos los presentes, un gesto de amistad, generosidad y compartir.
Ya es habitual llevar a cabo el Festival del Avelino, donde participan varias instituciones culturales de danzantes de avelino; el evento consiste en premiar al grupo más creativo, original y animado al presentar sus alimentos, curiosamente preparados en forma de miniatura. Así que, encontramos una diversidad de potajes servidos en pequeños recipientes, mesadas decoradas con estilos extravagantes y lo más importante servidos carismáticamente por los avelinos, quienes llevan hasta la boca para hacer comer y beber al público espectador. Mientras invitan a probar su plato de comida el avelino cuenta anécdotas graciosas de cómo preparó su alimento, siempre con aquella vocecita pronunciando palabras en quechua e imitando los sonidos onomatopéyicos de los animales. Es un momento de diversión y admiración, una visita al pasado y un recuerdo para compartirlo con la familia y amigos. Así son las tradiciones de los pueblos, alegran el espíritu con identidad.
Datos
En Semana Santa se llevó a cabo el XV Festival del Avelino Chalaysanto 2024, organizado por la Asociación Batallón N°10 Avelinos San Roque “Los Invencibles
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