
Contar con un kit básico preparado permite afrontar las primeras 24 horas tras un sismo, inundación u otra crisis, cuando la ayuda aún no llega y los servicios pueden colapsar.
Ante escenarios como sismos, lluvias intensas u otras emergencias, tener una mochila de emergencia lista puede marcar una diferencia crucial en la protección de la vida. El Instituto Nacional de Defensa Civil recomienda que cada familia cuente con una, ubicada en un lugar accesible y conocida por todos los integrantes del hogar.
Este kit debe asegurar la supervivencia básica durante al menos 24 horas, periodo en el que el acceso al agua, los alimentos, la información y la atención de salud suele verse interrumpido. Por ello, la mochila debe incluir agua potable en botellas pequeñas, alimentos no perecibles de fácil consumo y un botiquín de primeros auxilios con insumos básicos y medicamentos de uso permanente.
También son indispensables una linterna, un radio portátil y pilas de repuesto para mantenerse informado si fallan las comunicaciones, además de copias de documentos personales protegidas contra la humedad y dinero en efectivo en billetes de baja denominación. A esto se suman artículos de higiene, ropa de abrigo, una manta térmica, un silbato y un cargador portátil con batería completa.
En hogares con niños, adultos mayores o mascotas, el contenido debe adaptarse a sus necesidades específicas, incorporando pañales, alimentos especiales o insumos veterinarios básicos. Las autoridades recomiendan revisar la mochila cada seis meses para renovar productos vencidos y ajustarla según la temporada. Aunque no evita una emergencia, tenerla preparada permite responder con mayor calma y organización cuando el tiempo escasea.
Fuente: Perú21 / 29/12/2025
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