
Invisibilizadas y sin un reconocimiento institucional.
Históricamente la pesca es conocida como un trabajo de hombres, sin embargo, miles de mujeres que crecieron dentro de este noble oficio y que años después lo ejercen con orgullo no solo por un legado familiar, sino como una forma de proveer a sus familias, siguen siendo invisibilizadas por su labor, lo que provoca que sea mucho más difícil el acceso a derechos, toma de decisiones y el quiebre de estereotipos en el sector pesquero.
El reporte de la FAO, expone que las mujeres representan el 50% de la fuerza laboral global dedicada a la pesca, y otro 90% se encarga de las funciones de procesamiento, como el lavado, fileteado y empaquetado. Sin embargo, el machismo sigue presente en los muelles, no en el mismo nivel que antes pero los pescadores siguen siendo celosos con su oficio. Mujeres como Mirtha Gamarra, fueron desplazadas durante años, en 2022 tras el derrame de petróleo, las fileteadoras quedaron fuera del padrón de beneficiarios de las reparaciones económicas. Por ello se vieron en la necesidad de crear una asociación para poder tener una voz presente en el sindicato de pescadores.
Frente a este escenario, organizaciones como SPDA lanzaron campañas como “Mujeres a la Mar” y el Plan de género Proyecto Humboldt II, que apuntan a insertar a las mujeres en registros oficiales, ofrecer capacitación técnica, facilitar acceso a crédito y garantizar su representación institucional. Estas acciones buscan romper estigmas y valorar a las mujeres como piezas esenciales, no solo en labores de fileteo o ventas, sino en gestión, innovación y sostenibilidad del sector. De esta forma, aspiran a visibilizar un rol que ha sido crucial pero silenciado durante años.
Fuente: El País / 26/006/2025
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