
La Perricholi, María Micaela Villegas y Hurtado de Mendoza, murió el 17 de mayo de 1819 a los 71 años en Lima, ya retirada de la vida pública y ligada a la vida religiosa, pero dejando una huella imborrable en la historia y la imaginación peruana.
Nacida el 28 de septiembre de 1748 en una familia criolla relativamente acomodada, Villegas no empezó su vida como la libertina desvergonzada que tantos prejuicios la presentaron, sino como una joven actriz de teatro.
Debutó a los 15 años en el Coliseo de Comedias, donde su voz, su talento y su presencia la lanzaron a una rápida fama, convirtiéndose en una de las artistas más admiradas de la Lima colonial; fue en el escenario donde consolidó su nombre artístico “La Perricholi”, un apelativo que algunos atribuyen a las burlas cariñosas del propio virrey.
Con quien se atrevió a mantener una relación pública, haciendo escandalizar a toda una sociedad muy conservadora de la época; si bien muchos la veían como una atrevida, otras veían en ella una figura independiente, audaz y muy consciente de su propio valor.
En la vejez, cuando ya no brillaba bajo los focos ni en los brazos del virrey, La Perricholi se alejó de la escena mundana y se acercó a la vida religiosa, ingresando en la orden de las Carmelitas descalzas; sus últimos años estuvieron marcados por la oración, la reflexión y la caridad, como si quisiera cerrar su vida con una dimensión que contradijera el bullicioso mito que la rodeaba.
Actualmente, no es solo un personaje histórico, sino una figura literaria y cultural que ha inspirado novelas, obras de teatro, películas y canciones, donde la realidad se mezcla con la invención para seguir interrogando ideas de género, poder y representación.
Fecha: 18/05/2026
Fuente: Infobae
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