
La eliminación del Estatus de Protección Temporal amenaza sectores clave como la salud y el cuidado de adultos mayores.
La posible cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 350.000 haitianos en Estados Unidos ha encendido alertas más allá del debate migratorio. Durante más de una década, esta comunidad se ha integrado de forma decisiva en servicios esenciales, especialmente en hospitales, centros de rehabilitación y hogares de ancianos, donde la escasez de personal ya es crítica.
Organizaciones de salud y cuidado del adulto mayor advierten que miles de enfermeros, auxiliares y cuidadores podrían perder su autorización laboral, afectando directamente la atención a pacientes vulnerables. Muchos de estos trabajadores cumplieron roles clave durante la pandemia y hoy sostienen sistemas que, según proyecciones, necesitarán millones de empleados adicionales en las próximas décadas.
Aunque el gobierno argumenta que el TPS no debe convertirse en un mecanismo permanente, jueces federales han cuestionado la legalidad del proceso y la idea de un retorno seguro a Haití, un país aún golpeado por la violencia de pandillas, la inestabilidad política y el colapso de servicios básicos.
Mientras el caso se define en tribunales, comunidades enteras enfrentan la incertidumbre. Para defensores y empleadores, el debate no es solo legal, sino humano y estructural: la posible deportación no solo configuraría miles de vidas, sino que dejaría un vacío difícil de reemplazar en sectores fundamentales de la sociedad estadounidense.
FUENTE: BBC
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